Buen Pastor.
Juan 10, 11.14-15
Me dejo tomar en tus manos
Pastor siempre oportuno.
Yo que pensaba probar
otros rumbos lejanos
a tus sendas meridianas.
Y en el calor de tu regazo
-me doy cuenta-
que no quiero ninguna cosa
que no sea estar contigo.
Más allá de tu presencia
no encuentro más abrazo
que el que prodigan
los recintos pedregosos.
Déjame quedarme al fin
en medio de tu pasto fértil
como el calor de tu abrazo
siempre gratuito.


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