Nocturno
Yo quiero que tú duermas,
mi dulce sol, descansa.
Ya está lista la alcoba
con sus sábanas blancas.
Ayer la pinté de verde
con mis manos grisáceas.
Te he preparado una pieza
dejé limpias las persianas,
arranqué de ellas el polvo
que las tenía pasmadas
con cuerdas de luto yacían
de nostalgias amarradas.
Porque duermas mi sol
cerré pronto la ventana
no sea que un frío te hiera
cuando despunte el alba.
Se han ido todas las penas
que eché con sus fantasmas.
Porque no te despiertes
hay estrellas que aguardan,
que titilan muy lento
y atenúan sus danzas,
así no tocan tus cabellos
con sus patas consteladas.
Un ángel dejé a la puerta
para que vele tu estancia,
si tiritas él te cubre,
sus alas son tus frazadas;
todo está para que duermas,
mi dulce sol, descansa.
mi dulce sol, descansa.
Ya está lista la alcoba
con sus sábanas blancas.
Ayer la pinté de verde
con mis manos grisáceas.
Te he preparado una pieza
dejé limpias las persianas,
arranqué de ellas el polvo
que las tenía pasmadas
con cuerdas de luto yacían
de nostalgias amarradas.
Porque duermas mi sol
cerré pronto la ventana
no sea que un frío te hiera
cuando despunte el alba.
Se han ido todas las penas
que eché con sus fantasmas.
Porque no te despiertes
hay estrellas que aguardan,
que titilan muy lento
y atenúan sus danzas,
así no tocan tus cabellos
con sus patas consteladas.
Un ángel dejé a la puerta
para que vele tu estancia,
si tiritas él te cubre,
sus alas son tus frazadas;
todo está para que duermas,
mi dulce sol, descansa.


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