Cara Libertad
¡Qué cara te sale nuestra libertad!
Eres Dios que se cubre el rostro
si decido irme con la muerte
y se revuelven tus entrañas divinas
si me acojo a las tinieblas.
Pero nos tocas suavemente,
hasta el último instante.
Nos invitas a tenerte para siempre,
a vivir en tu casa todos juntos,
en una fiesta permanente.
Y si tu favor aceptamos
de la muerte nos rescatas
para habitar en la morada eterna.
¡Cuánto tú darías,
Creador de los espacios infinitos,
por irte con nosotros,
por no ver morir a tus hijos
que eligen a la muerte!
¡Cuánto entregarías,
Salvador de las causas perdidas,
por arrancarnos con violencia
de la fosa donde ciegos
entregamos nuestros cuerpos!
¿No podría tu fuerza tomarnos
y llevarnos dormidos, sin darnos cuenta
hacernos tuyos sin contar con nosotros?
¡Qué cara te sale nuestra libertad!
Pero no nos quieres esclavos
de un amor que se da gratuito,
no eres Dios de marionetas,
Dios que conversa con artefactos.
Nos construiste personas,
seres hechos para la libertad,
podemos despreciar tu mano amorosa
con la que fuimos modelados.
Tú nos quieres desatados
y si esclavos nos liberas,
para amar a tu imagen,
a plena luz del día.
Líbranos, pues, de la tragedia
de dejar por siempre tu amor
de distraernos en otras sendas
y de atar tus manos amorosas...
pues sólo quieres abrazarnos,
hacernos Hijos tuyos
y sumergirnos en una dicha
que dura para siempre.



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