Oda al Frozo Malt
Voy sumergiéndome en tus cavidades de perfume,
en la suavidad de tus costras interiores
donde esperan ansiosas cerezas incrustadas
en el marrón cremoso de tu jalea.
Y en tus interiores, postre de occidente,
alivio que dispersa el calor incandescente,
encuentro el sabor de las olas, la sustancia
que llegó desde lejos a estas costas arenosas.
Ingreso en tu maridaje de frutos rojos
que cantan con el olor del chocolate
las cumbias y los joropos de los hombres
que adornaron con sus dádivas mi tierra.
Vuélveme a cantar, helado floreciente
las canciones que cantaron esos niños
después de consumirte, aunque te coma
y te lleve adentro, en el palpitar de mis
venas.
Déjame decirte, aunque te rindas de inmediato,
aunque no dejes que averigue tu receta,
que te haga mío como el cielo, como aquellas
cayenas que florecen en las tardes caribeñas.
Déjame sacarte del pequeño recipiente
donde te pusieron enclaustrado, y que puedas
tocar en la cuchara estando libre
las notas verdes de mi Caribe dulce.



El Fronzo Malt rememora
ResponderEliminarel sabor visual de la flor de la cayena.
Se repliega en tu lengua,
envuelve el paladar en oleadas de fresa y frambuesa.
Tiñe de bermellón las cavernarias fauces epicúreas,
Aristipo y Sócrates departiendo en Cirene.
Y tú en la 72 con 20 de Julio,
con Jeremy, James y John.
¡Oh, sacro utilitarismo!
El Fonzo Malt compartido:
Sabor a hibiscus.
Le digo FRONZO, porque así lo pronuncian, con N; aunque sea FROZO en la carta diccionario.
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