Monólogo de la última hoja
La soledad me invade.
Eran otros tiempos
cuando estaba rodeada
de verdes compañeras.
Ahora sólo quedo yo
pendiendo de esta rama
y de un sol que no cesa
de alumbrar mi estancia.
¿Dónde quedó el verdor,
el suave tacto del inicio,
la humedad temprana?
Ahora en la madurez
sólo brillo, como quise
cuando verde y dócil
me agitaba al viento.
Entonces era muy joven
para meditar el costo.
Ahora sólo puedo, yo,
la última hoja, ya seca
por el tiempo, por tantos
días de lluvia, entregarme
al sol que me alumbra,
a aquel que antes ignoraba
y hoy me viste y me abraza.


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