Un poco de eternidad
Sólo me queda un poco de eternidad
para darte las gracias.
Sólo una voz vacilante
que no alcanza a decir la palabra,
tu palabra... sólo balbucea.
No logro abarcar siquiera,
-antes lo creía-
tan sólo una sílaba
de lo que me une a ti.
Y tanto que procuro
que parece no alcanzarme
ese algo de eternidad
que se escapa entre los dedos
de mis manos traviesas.
En otros momentos
había sido sencillo dar las gracias,
cumplir ese precepto materno,
hacerlo efectivo.
Pero en este caso me confieso
insuficiente, como una guagua
que apenas emite suspiros.
A lo mejor es tu mano
que se pone en mi carita,
antes de que pueda agradecerte,
o quizá es este gracias
el que resume mi existencia
tan llena de inquietudes
y de proyectos inacabados.
Entonces tendré que esperar
hasta hallarme contigo.
Allá en lo definitivo,
en la alborada, muy juntos,
se despertará mi lengua.
Mientras tanto yo
sólo cuento con un presente
y este poco de eternidad
para darte las gracias.



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