A mi sombra



Sombra silente, simultánea.
Pareces tan ausente y tus tonadas se me escapan
si es que intento tocarlas.

Si pienso algo te lo guardas
y lo recuerdas a destiempo,
sombra vieja, sótano de lágrimas.

Me entonas esas canciones
que yo cantaba en la infancia,
también de eso tomas nota, secretaria.

Gigante que apareces
si trato de olvidarte
vas corriendo con zancadas y me alcanzas.

Aunque anciana seductora
cuando quieres te me acercas
y sin esperar me abrazas.

Deja por favor que te toque,
que se vean tus dedos grises
con la luz de mi lámpara.

Deja que los mire con el sol de la mañana,
que los bese aprisionándolos junto a mi almohada
aunque por ello me abras el acceso de tu alma.

Deja que yo toque tus canciones
esas mismas que custodias y no sacas,
que traduzca en allegros tus adagios
y griten los silencios que ahora callan.

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