Epitalamio
Fragmentos del soliloquio del amado
que se va a encontrar con su alma.
Vengan a verla que sale
el dulce amor de mi alma.si suena renacen las hojas,
mi amada es luz y a su paso
brotan flores de la hojarasca.
Sus ojos claros me son ventanas
con puertas hacia su paisaje
por ellos ingreso en su alma
que aguarda en los matorrales.
Sus pechos dos cimas rocosas
que coronan unos baluartes
voy a ellos y soy centinela
de la aurora que ya nace.
En su vientre, valle de robles,
hay loros, cotorras, iguanas,
y mariposas de rojos colores
que a los atardeceres danzan.
Sus piernas me son altares
entre almenas escalonadas
por ellas se trazan caminos
por donde van las caravanas.
Y sus pies del Amazonas
muriendo ante el agua salada
que viene a contarle su historia
del amanecer en las montañas.
Ya llego, voy caminando,
allá presurosa me espera,
vengan a verla que sale
el dulce amor de mi alma.
Fragmentos del soliloquio del alma
ante el advenimiento del amado.
Venid todas y ved
Aquel amor de mi alma.Mi amado baja entre olivos
tocan sus dedos las parras,
oigo ya cerca sus pasos
y se estremece mi alma.
En su pelo hay verdes ramas
junto a los nidos de un águila,
colgando pululan los frutos
que al transeúnte sacian.
Las cejas que cubren sus ojos
me acuerdan del sol ausente
como mi alma si mi amor
demorara y no viniese.
Su pecho es mesa servida,
plena de exquisitos manjares,
en torno a él hay invitados
con sus copas rebosantes.
Su vientre es cálida cueva
donde llegan los inmigrantes,
se ven como niños los viejos
reencontrado sus madres.
Sus piernas son testimonio
de caminos inexpugnables,
senderos hacia un abismo
donde el amor se hace carne.
Si vieras sus pies de lucha
con que ayer visitó mi alma,
los puso en mi aljibe un día
y quedé de amor prendada.
Tocó cabizbajo mi puerta
Yo le abrí, lo invité a mi casa,
partió el pan, cenamos juntos
y le entregué mi alma.
Entonces lo espero siempre
cuando el sol toca las parras
Ah, mira que ya se acerca
Aquel amor de mi alma.
Fragmento del inefable diálogo
del amado con su amada…
Entra, pues, amado mío,
te contaré mis esperanzas,¿te acordarás lo que te dije
aquel día en las montañas?
ve que te esperan mis danzas.
con lo que no esperaba?
Ya verás, mi agraciada,
la preparé mientras no estabas,porque te quiero amor, sin pedir nada.



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