Niño dormido

En un lugar de la calle
yace un niño dormido
acurrucado en su estera
porque se muere de frío.

En su sueño de sombras
caza caballos perdidos
que llama entre la niebla
con los brazos tendidos.

Vigila las mariposas
que se topa en los caminos
contemplando sus colores
verdeazules y amarillos.

Éstas le cuentan ansiosas
por qué dejaron los nidos
y lo mucho que recuerdan
a sus hijos escondidos.

Dícenle, si los encuentras
en la espesura de los pinos
que sus madres los extrañan
y les mandan sus cariños.

El niño dormido recuerda
a su madre que le dijo:
algún día vendré a verte
no me olvides, hijo mío.

Por la calle van los autos
en su interior van dos niños
que no sueñan con caballos
ni con mariposas y nidos.

Y así transcurre la noche
mientras el niño dormido
sueña abrazando la calle
con sus piececitos fríos.

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