Perros
Se hace tarde y sólo duermen
los perros de la facultad.
Mientras tanto la teología;
o más bien los que acuden
a sus socavones con linternas.
Pero ellos, los perros,
desconocen sus ardides.
No saben de Escolástica,
ni de Patrología, ni tampoco
manejan los libros sapienciales.
Los perros, los perros de la facultad
sólo duermen y vigilan;
sueñan y contemplan,
como Agustín, como Teresa,
como la misma teología.


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