Soliloquio 8

Eres madre de mi madre,
la abrazas.
Ella te ve y sonríe
te siente y danza.

Pero no eres como ella,
hay raíces azulosas
que se asoman en tus manos,
tu voz suena rebotando,
turnándose en cada espacio.

Pero me amas.
Siento los pelos de tu barba
que me dan cosquillas
si me abrazas.

Cuando me tomas veo el cielo,
te gusta verme desde arriba,
moverme y darme vueltas.
Una más,
             una más,
                           otra más...
¿Te vas?

Tendré que esperar a que vuelvas,
¿será tarde? ¿ya habré dormido?
Me quedaré esperando.

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