Soliloquio 4
Ah, has vuelto
madre silenciosa
has venido del cielo
como agua en el tejado.
Está allí, la siento cerca,
madre de selva
viento cálido que cura
la herida de mi rodilla.
Faltaba su olor
en medio de los árboles
su fragancia entre las flores.
Se fue y pensé,
se acabó todo.
A mi lado los monstruos
y los duendes con sus caras rojas
y yo acá en medio de este espacio,
explorador de recintos desconocidos,
de parajes oscuros,
descubridor de animales escondidos
sólo un niño, sin mi madre.
madre silenciosa
has venido del cielo
como agua en el tejado.
Está allí, la siento cerca,
madre de selva
viento cálido que cura
la herida de mi rodilla.
Faltaba su olor
en medio de los árboles
su fragancia entre las flores.
Se fue y pensé,
se acabó todo.
A mi lado los monstruos
y los duendes con sus caras rojas
y yo acá en medio de este espacio,
explorador de recintos desconocidos,
de parajes oscuros,
descubridor de animales escondidos
sólo un niño, sin mi madre.


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