Los ojos del maestro

Hoy Señor pude ver a mis niños
encontrarme con ellos, escuchar sus palabras,
advertir si venían con su uniforme,
si traían sus materiales,
si llegaron a tiempo.
Sé que a ellos tú los miras,
sabes cómo se levantan, cómo despiertan,
los sentimientos que acompañan su llegada,
la despedida con sus padres…
Sabes de sus deseos más profundos
porque ellos son tus tesoros,
los conoces como la palma de tu mano,
no los quitas de tu vista.
En tus ojos de maestro
se ven claras sus ansiedades,
las necesidades que no dicen y sus sueños
de conquistar el mundo.
Hoy Señor pude ver a mis niños,
con mis ojos de maestro
que quieren ser como los tuyos,
transparentes.
Que pueda verlos como tú los miras,
reconocer en ellos tu fina presencia,
tu huella que se deja muy de mañana,
Tus letras que escribes con sus manos.
Que pueda mirar sin distraerme
por la apariencia de su rostro,
el orden de sus cuadernos
o su habilidad para las sumas y restas.
Que pueda mirar lo esencial que se esconde
entre sus pies que no están quietos,
y sus manos que están levantadas
con olor a tierra y a pan con chocolate.
Que pueda verlos con tus ojos,
esos ojos de maestro,
que saben llegar donde no vemos,
allí donde la verdad se aprende.
Amén.


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