Mártires
Van llegando hasta tu oído
varias voces suplicantes,
son tus mártires que rezan
ya su última oración.
Ellos extienden sus brazos
sobre un madero invisible
mientras hacia ti sus ojos
se dirigen con fervor.
En su pecho hay una llama
que no puede consumirse
y su fuego incandescente
arde pronto por tu amor.
Ya su sangre está en la tierra
mientras ésta se dilata
para acoger la semilla
de otros que amarán a Dios.
Y en sus cuerpos inmolados
Tú de nuevo nos visitas
y con ellos resucitas
y haces nueva redención.
Gloria al Padre que te envía
para este acto de tu entrega
y al que anima a tus testigos
como fiel Consolador, Amén.


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