Soliloquio 14

Amaneció y estaba
en el pilar de mi cama
mi amigo de felpa.

Mamá me lo trajo
mientras dormía
y lo creía tan lejos.

Delgado y sonriente
con sus dos orejas
escuchando al mundo.

Y yo que pensaba
que se hallaba lejos
que mi voz no la oía.

Noche tan larga
sin mi oscuro amigo
tan solo acompañada

por gotas saladas.
Si me porto bien te quedas
y tendrás cada mañana

el calor siempre sediento
de mi cama
y de mi almohada.

Comentarios

Entradas populares