Soliloquio 18
Hay fuera de casa
gente que llora,
que va sin madre.
Los he visto caminando
-es que ya camino
soy todo un hombre-
con mamá hacia el parque.
Hay gente que mira de reojo
si las ves puedes notar
que llevan un paisaje adentro
lluvioso y nunca escampa.
Hay niños que se van solos,
niños como tú o como yo,
que andan solitarios,
se caen y nadie acude.
Nadie.
Puedo verlos si me subo
a esos hierros, si juego,
se esconden en las bancas,
se camuflan en las esquinas
con sus mismos colores.
Y yo que tengo una casa
tan cálida y alegre,
un techo que me espera
y una madre
con sus brazos abiertos.
gente que llora,
que va sin madre.
Los he visto caminando
-es que ya camino
soy todo un hombre-
con mamá hacia el parque.
Hay gente que mira de reojo
si las ves puedes notar
que llevan un paisaje adentro
lluvioso y nunca escampa.
Hay niños que se van solos,
niños como tú o como yo,
que andan solitarios,
se caen y nadie acude.
Nadie.
Puedo verlos si me subo
a esos hierros, si juego,
se esconden en las bancas,
se camuflan en las esquinas
con sus mismos colores.
Y yo que tengo una casa
tan cálida y alegre,
un techo que me espera
y una madre
con sus brazos abiertos.


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