Entrar al Cielo

Pocos en vida saben
-no se ha dicho lo suficiente-
que para entrar al Cielo
hay que desnudarse.
No sólo es del vestido,
también del nombre,
del apellido,
del título que se tenga
y de los seguros contraídos.
En una palabra, de todo.
No se puede ingresar nada
que no se haya tenido
cuando se salió por vez primera.
Todo lo demás estorba o no cabe.
Algunos se niegan,
otros postergan el ingreso
argumentan sus razones,
parecen tan razonables...
Otros se disponen
a quitarse lo que les sobra
Otros no tienen qué quitarse
y son los primeros.


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