Oración de Zaqueo



I
Entras y cruzas mi ciudad
y no logro verte.
Me apresuro en medio de la gente,
y mi estatura me impide hallarte.
No te encuentro en el humo gris de la mañana,
ni en la multitud que apretujada, busca su sentido.
No te hallo por encima de los altos,
de aquellos que van por los primeros puestos.




II
Pero si subo el sicómoro…
 si me trepo a la copa de aquel árbol,
quizás podré gozar de tu mirada
y verme en ella como un espejo
que me revele lo que soy en realidad.



III
Dejo de confiar

en mi estatura, en mis saberes
y voy ascendiendo.
Me demoro para subir, otros hablan,
soy pequeño y mis pies resbalan,
pero el árbol es firme.

Y estando arriba, jamás tan inseguro,
parado sobre ramas quebradizas,
alcanzo verte.







IV
Me dices que baje, me miras,
al más pequeño entre los hombres,
¿Acaso no sabes de mis pecados?
Soy Zaqueo, el publicano!

Quieres quedarte en mi casa, Señor.





V
Sí, quiero que vengas a mi casa,
aunque sienta vergüenza
de que pises lo que he querido
adornar con soledad y egoísmo.

Si entras todo será distinto.
podrás quedarte conmigo
todos los días que quieras,
lo mío será tuyo.

Te dejo entrar en todas sus estancias,
incluso en las más oscuras,
donde no entro.

Aunque tenga que darte todo,
o incluso a aquellos a quienes
he defraudado, asumo el riesgo.







VI
Ellos podrán entrar contigo si quieres
y podré devolverles cuanto les he quitado,
o incluso cuatro veces más.
podremos sentarnos juntos a la mesa,
si nos apretamos cabemos todos.





VII
Quieres quedarte en mi casa.
y yo quiero ofrecértela,
estaba perdido y me has encontrado,
vivía en la oscuridad y me has traído a la luz.

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